17 de junio de 2014

¿Con polémica o sin polémica?



Hace algunos días se reavivó la eterna polémica quesadillera gracias a "Los lingüistas se ponen de nuestro lado ¡Es correcto pedir tus quesadillas sin queso!", una nota en Chilango.com.

Sobre el tema yo tengo dos opiniones básicas muy fuertemente arraigadas en mi ser.

1) que una quesadilla con derecho al nombre siempre tiene que llevar queso y 2) que la polémica de la infame "¿sus quesadillas con queso o sin queso?" es una polémica sin sentido.

Primero que nada, pues sí: todo lo que es decente en la lengua de Cervantes nos dice que -pésele a quien le pese-, es completamente redundante decir quesadilla de/con queso porque queda -o debería quedar- implícito en el nombre que dicho alimento lleva queso. Lo contrario nos dejaría preguntándonos si nuestros pays de queso los queremos con o sin queso, las limonadas con o sin limón, étc.

Dicho eso e independientemente de sí "quesadilla de/con queso" es correcto o redundante, entendamos el meollo del asunto: pésele a quien le pese, "quesadilla de/con queso" es un regionalismo. Los regionalismos no tienen que ser correctos, ni etimológicamente congruentes, ni aprobados por la RAE, son una parte siempre presente en el lenguaje.

Decir "quesadillas de/con queso" no es más correcto o incorrecto que decir "pichar" en vez de invitar/pagar por (y que en otros países tiene significados muy diversos: tener relaciones sexuales, ignorar a alguien o enojarse), o que decir "ocupar" en vez de "necesitar", "dar puche" por empujar, "coca" y "coca de sabor" en vez de soda o refresco, zacate en vez de pasto o césped, todas ellas palabras que usamos en Monterrey y que son técnicamente incorrectas, pero como quiera las aceptamos como palabras que enriquecen el lenguaje y por ello impulsan su cambio y evolución.

El caso aquí es que por mentalidades rancheras que tenemos ("nada más lo que yo conozco o que se hace en mis rumbos es correcto") ambas partes de la discusión (innecesaria) se aferran a ideas y actitudes ignorantes:

Los chilangos (oh no, you didn't) a defender que "es correcto" gramatical, etimológica, histórica, religiosa, económica y moralmente (NO LO ES) con cosas como esa que circulaba hace algunos meses de que supuestamente sí era correcto porque venía del náhuatl "quetzaditzin", lo cual es una reverenda tontería; y los provincianos (oh, no, you fucking didn't) a no entender que es un modismo que lleva siglos usándose (hay referencias ya en el siglo XIX) y como tal parte de la variedad de la lengua española y que más allá de lo que la Real Academia Española o cualquier otra institución "oficialice" el lenguaje es un ente vivo que se transforma, mueve y cambia en maneras inesperadas, a veces ilógicas y hasta graciosas, pero no es algo que se pueda regular o detener.

Cierro citando a Pablo Fernández Christlieb que habla precisamente de los modismos y sazones del lenguaje o de esa manera de hablar "incorrectamente" que tenemos:
«Nosotros hablamos rebién: quien se equivoca es la gramática, la dicción, el diccionario y la Real Academia de la Lengua, porque ellos son correctos, pero les falta estilo. El estilo es la incorrectitud que "pule y da esplendor" a lo que se habla o escribe. Nos saltamos unas palabras y cercenamos otras, siempre estamos halando de otra cosa que es precisamente lo que se denomina hacer metáforas, titubeamos y nos trompicamos, nos quedamos sin nada que decir y ni así cedemos la palabra y luegoluego hablamos lo doble para compensarlo, bajamos la voz, salpicamos puntos y comas como Dios nos da a entender, que no es gran cosa [...]
Un lenguaje correctísimo y sin sobresaltos es letal -muerte por aburrimiento-, como el que se oye en las oficinas de los abogados o el que se lee en un informe de actividades de un directo cualquiera. Porque el estilo sí tiene sobresaltos que lo hacen interesante, ya que el que habla, gracias a sus pausas impredecibles y retruécanos, queda como dentro de lo que dice, implicado y comprometido con sus palabras, como pasando a formar parte del lenguaje que pronuncia, y debido a esto, resulta que en el lenguaje hay alguien, y por ende esta vivo y siente y piensa, y eso es exactamente lo que lo hace interesante y colectivo, es decir, que el que lo oye también está dentro de él. En cambio, un lenguaje sin estilo está deshabitado, como si lo emitiera una guacamaya mecánica, como la de las grabadoras que a veces contestan el teléfono, pero ahí no hay nadie, ni pensamiento ni lenguaje, solo computación.»1
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1.-  La sociedad mental, Pablo Fernández Christlieb, Barcelona 2004, Anthropos Editorial. El lenguaje, páginas 81 y 82.

1 comentario:

  1. Que bueno que todavia no ponen de moda las enfrijoladas sin frijoles :D https://deliciasprehispanicas.com/2015/09/18/palabra-quesadilla-origen-novohispano/

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