25 de abril de 2013

14 de 50+ libros al año: «La guerra de los mundos» de Herbert George Wells

Para mi vergüenza, nunca había leído este clásico. Si bien, había escuchado y leído la novelización radiofónica de la misma y había visto la adaptación cinematográfica del 2005, por lo cual estaba familiarizada con la historia, nunca me había dado la oportunidad de leer la novela de Wells.

La guerra de los mundos es una de las primeras obras de ficción (si no es que la primera) que relata la invasión o conquista de la tierra por seres de otro planeta.

La historia nos es relatada seis años después de la invasión, por un escritor de divulgación científica, cuyo nombre jamás se proporciona, que habita cerca de la localidad donde cae uno de los primeros cilindros y es testigo cercano del comienzo del ataque extraterrestre.

Tras separarse de su esposa por el caos y destrucción que provocan los trípodes (las máquinas de guerra de los invasores), nos relata su huída en busca de refugio, el avance de los alienígenas, la información sobre lo que sucede que va recabando en su lucha por sobrevivir y la manera el fin inesperado de los invasores.

Una de las primeras cosas que me llamó la atención fue que me sorprendí a mí misma dos o tres veces teniendo que conscientemente re-situarme en la época en que la obra está escrita. Al estar leyendo sobre observatorios, objetos espaciales, rayos de calor…mi mente de chica nacida en los noventas siempre tendía a imaginárselo todo demasiado moderno para la época en la que realmente está situada la novela.

Más que un defecto de la novela, es un defecto del lector (mío, pues), pero me puso a pensar en la gran proeza de ingenio que debió haber sido imaginarse la tecnología avanzada marciana en la época en que vivió Wells. También explica muy bien la fascinación que causó la novela y que la llevó a convertirse en la leyenda que es hoy en día.


Creo que la época en que está ambientada la novela es perfecta para el conflicto que menciona. Una cosa que me gustó bastante de la trama, y que precisamente por los avances tecnológicos humanos ya no ha sido posible retratar en las adaptaciones modernas (ni siquiera en la adaptación radiofónica), es como las noticias de lo que sucedía durante la invasión en un pueblo eran desconocidas incluso en los pueblos más cercanos, ya que la información se movía solamente mediante telegramas a las editoriales periodísticas y no a las masas. El narrador menciona casi con desesperación que allí donde llegaban los grupos de gente huyendo de la catástrofe no era raro encontrar a los aldeanos paseando como cualquier otro domingo, ignorantes de lo que sucedía.

Si bien, la tecnología marciana que Wells describe sigue siendo muy adelantada en comparación con la que los humanos conocemos actualmente, conceptos como láseres y naves espaciales no nos son desconocidos, en cambio, la población terrestre de finales de siglo XIX que describe la novela encontraba dificilísimo incluso describir lo que sus ojos veían. En la novela la gente se refiere a las máquinas siempre de maneras indirectas, descriptivamente a falta de términos: “¿Puede el lector imaginar un gigantesco banco de ordeñar que marche rápidamente por el campo?”, “Son calderas sobre trípodes y caminan como hombres”, “gigantescas máquinas similares a arañas”, “un rayo de calor potentísimo”, etc.

El abismo que separa la ciencia marciana con la ciencia humana de la época de la novela la dota de una capacidad terrorífica que creo que no se logra del todo en las adaptaciones posteriores en las que ya existían esos conceptos y medios de comunicación masiva (radio, tv…) y precisamente ese miedo a los desconocido es parte fundamental de la magia de la novela.

El estilo de prosa de la obra me pareció bueno, pero no extraordinario. Cumple su función narrativa, pero no más. Salvo la introducción (“Nadie hubiera creído a finales del siglo XIX…”), que a fuerza de repetición en las adaptaciones posteriores se ha grabado en la memoria de la cultura pop, pocas o ninguna frase resalta por alguna virtuosidad en especial. Aunque, eso sí, tiene un excelente ritmo.

Aunque normalmente soy de la opinión de que más vale una idea no tan original contada de una manera excelsa que tomar una excelente idea y contarla mal, en este caso el peso de las ideas vanguardistas de Wells es demasiado para que me importe que la narrativa es buena a secas.

Tanto la crítica social, como las ideas de ciencia ficción (o de anticipación, como se les llamaba) que son especialmente sorprendentes dado el entorno cultural y conocimiento científico de su época, son lo que convierten a La guerra de los mundos en una magnánima obra de la literatura universal.

La importancia y popularidad literaria de la obra hacen que sea muy fácil conseguir la obra en cualquier librería del mundo. Existen versiones económicas, para estudiantes, comentadas, ilustradas, de lujo…

Definitivamente es un clásico imperdible, sobre todo para los fans de la ciencia ficción.

[Leído del 27 al 30 de marzo]

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