16 de marzo de 2013

9 de 50+ libros al año: «Lolita» de Vladimir Nabokov

Hace unos años intenté leer este libro pero definitivamente no era mi momento de hacerlo y lo dejé abandonado como a la mitad, en parte porque mi nivel literario no me daba para apreciar su belleza y en parte porque pasaba por una etapa de mi vida en la que el tema del libro me detonaba episodios emocionales nada agradables.

Ya habiendo leído otras cosas de Nabokov y conociendo su excelente estilo y también después de haber visto las dos películas que esta novela inspiró me animé, hace unos meses, a darle otra oportunidad a la aclamada Lolita.

Mi copia la conseguí en una librería de libros viejos en la ciudad de México. Tenía desde mediados el año pasado queriendo conseguirlo y en las librerías que frecuento aquí en Monterrey estaba agotado, a pesar de que se reimprime constantemente. Probablemente el hecho de que sea un libro tan buscado es lo que ocasiona que a veces no pueda encontrarse, pero definitivamente no es tan difícil de conseguir con un poco de suerte.

La sinopsis que nos es mostrada en la contraportada es esta:
La historia de la obsesión de Humbert Humbert, un profesor cuarentón, por la doceañera Lolita es una extraordinaria novela de amor en la que intervienen dos componentes explosivos: la atracción “perversa” por las nínfulas y el incesto. Un itinerario a través de la locura y la muerte, que desemboca en una estilizadísima violencia, narrado, a la vez con autoironía y lirismo desenfrenado, por el propio Humbert Humbert. Lolita es también un retrato ácido y visionario de los Estados Unidos, de los horrores suburbanos y de la cultura del plástico y del motel. En resumen, una exhibición deslumbrante de talento y humor a cargo de un escritor que confesó que le hubiera encantado filmar los pic-nics de Lewis Carrol.
A pesar de que actualmente la lectura de esta clase de temas (violaciones, pedofilia) no me causa un trauma emocional como solía hacerlo, me sigue resultando algo incómodo. El año pasado leí Desgracia de Coetzee y siento que esa incomodidad fue un factor importante para que no me gustara el libro, pero en este caso, la pluma magistral de Nabokov hace que, sin importar el tema, no pueda decir otra cosa más que es una excelsa obra de la literatura.


Después de ver las películas, pero sobre todo, ahora que leí completo el libro me queda la duda de porqué tantas personas y en tantos lugares lo describirán como “una novela de amor” o “que ninguna otra mujer ha sido tan embelesadamente evocada”. Me parece que solamente tres tipos de personas describirían Lolita como una novela de amor: las personas con mala comprensión lectora, la legión de Nice Guys y los pedófilos de clóset. Lolita es un excelso retrato de la obsesión pútrida, egoísta y vil de Humbert Humbert.

La dinámica de la exaltación poética que reina en la primera parte (la parte que supongo que es por la cual todos dicen que es “el más grande amor jamás escrito”) donde el protagonista describe (¿excusa?) su “amor” por Lolita en los términos más edulcolorados, grandielocuentes e incluso bellos, en contraste con los pasajes en los que deja ver su locura y bajeza y la desgracia y desamparo de Lolita fue la parte que más me fascinó de la narrativa de Nabokov; sobre todo las partes finales, cuando, como cuando nos alejamos de algo para verlo mejor, Humbert describe (¿descubre?) pasajes bastante sombríos que en la primera parte omite, enceguecido por la fascinación del enamoramiento y el egoísmo.

El estilo de la obra es extenuante: a momentos es completamente lírica y provocativa (Humbert nos convence, nos vende su realidad) y de repente se vuelve neurótica y desesperante (cuando ni Humbert se cree a sí mismo).

Una de las cosas que más me sorprendieron positivamente de la novela fue recordar que el inglés no era la lengua materna de Nabokov. Y él era el primero en admitir el trabajo y dedicación que le costaba crear en su segunda lengua, en Acerca de un libro titulado "Lolita" confiesa:
«Mi tragedia privada, que no puede ni debe, en verdad, interesar a nadie, es que tuve que abandonar mi idioma natural, mi libre, rica, infinitamente dócil lengua rusa, por un inglés mediocre, desprovisto de todos esos aparatos –el espejo falaz, el telón de terciopelo, las asociaciones y tradiciones implícitas- que el ilusionista nativo, mientras agita los faldones de su frac, puede emplear mágicamente para trascender a su manera la herencia que ha recibido
Es difícil producir una obra literaria (de cualquier calidad) en el propio idioma, pero escribir una obra literaria, que aparte sea una completa y exquisita obra de arte en una lengua que uno ha adoptado…sin palabras.

Creo que muchas veces no sabemos juzgar “objetivamente” una obra de arte, es decir, que sin importar si sentimos simpatía por los personajes, sus acciones, la moral de la historia o si ganan los buenos o los malos sepamos deducir su calidad narrativa (el contenido vs la forma) y esa es la razón por la que la antipatía natural que muchos pueden sentir hacia Humbert Humbert o incluso hacia Lolita les hace decir que es un libro “malo”, sin atender a la belleza de la prosa del autor.

Definitivamente no es un libro para todos, ya que puede herir susceptibilidades, pero si se lee con la disposición correcta (más que todo, sin morbo), se puede encontrar un magnífico retrato de la locura y la obsesión.

[Leído de 28 de febrero al 7 de marzo]

1 comentario:

  1. Es normal que en este momento todo lo esté personalizando (pero yo pienso que no, que sé cuando algo tiene que ver y cuando no) cuando yo conocí a esa persona, leía en ese momento Lolita, para entonces ya teníamos algunos meses de correspondencia diaria y de comunicación por otros medios y ya habíamos tenido varios problemas (que él hacía, porque no había razón)recuerdo muy bien que en una ocasión le dije que siempre que retomaba mi lectura, la voz de Humbert me lo recordaba mucho, obviamente no le gustó la comparación, pero no podía evitar notarlo: idealización de la relación, obsesión, control, angustia y culpabilidad. Justo ayer leí un pequeño análisis psicológico de éste personaje http://kishimotoandres.blogspot.mx/2005/09/lolita-de-vladimir-nabokov.html y no me quedaron dudas. En la cuestión de pedofilia obviamente el cuadro no es el mismo (aunque tampoco está de más mencionar la diferencia de edad y los papeles padre-hija que jugamos en esta relación) pero la neurosis y obsesión sí es similar. En aquellas épocas yo ya presentía muchas cosas, pero "el amor romántico" cegó mis instintos de alerta e ignoré todas las banderas que sí veía. Pues nada más como comentario, o desahogo ¿Qué opinas?

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