17 de enero de 2013

2 de 50+ libros al año: «Acabo de llegar» de Stephen Jay Gould

Junto con Carl Sagan, Jane Goodall y Richard Feynman, Stephen Jay Gould es uno de mis héroes personales (al menos en la categoría de científicos que admiro). Si bien mi nivel intelectual no me da para comprender cabalmente su trabajo científico como tal, he leído casi todos sus libros de divulgación científica dirigida a los mortales, como yo.

Creo que la manera sencilla y franca, al tiempo que amable que tiene de expresarse (sin mencionar que a veces su sentido del humor excelente), combinada con sus puntos de vista, no solo de científico, sino de ciudadano, hijo, amante del arte, padre (humano, así tal cual) dotan a su trabajo ensayístico de una calidez humana que muchas personas piensan que no existe en la ciencia, pero que se revela en su escritura a cada momento.

Este volumen recopilatorio en particular lo compré en la pasada Feria Internacional de Libro de Monterrey, la nota de contraportada del libro dice así:


Quienes han disfrutado del saber de Stephen Jay Gould recibirán con una agridulce mezcla de placer y dolor la obra que significa el fin de una tarea desarrollada durante veintiséis años. Entre 1974 y 2001 el autor divulgó trescientos artículos que previamente había publicado en la revista Natural History en obras que contribuyeron a difundir de manera amena y novedosa los avances de las ciencias de la naturaleza. Acabo de llegar es, a este respecto, una nueva entrega instructiva sobre temas de historia natural que van desde el dinosaurio con alas hasta el descubrimiento de la sífilis pasando por la recepción del darwinismo en figuras como Sigmund Freud o Isabelle Duncan. A estos temas a los que Gould nos tiene acostumbrados se añaden, además, reflexiones diversas sobre el fatídico 11 de septiembre de 2001 u otras más próximas sobre sus propios recuerdos, emociones y aficiones intelectuales. En este sentido, Acabo de llegar constituye también un homenaje al autor que falleció en mayo de 2002, poco después de acabar esta obra.
Como es común en su obra, casi todos los ensayos de este volumen están basados en anécdotas (personales, de cultura general o de la historia de la ciencia) o hechos naturales de las cuales Gould procede a explicar conceptos científicos, corrientes de pensamiento o la llamada filosofía de la ciencia1

Algo que me pareció muy perceptible en este volumen a diferencia de sus predecesores es que el material en el cual el paleontólogo estadounidense basa cada uno de sus ensayos deja de ser preponderantemente sobre casos naturales (algún comportamiento o característica física de alguna o algunas especies, por ejemplo) y pasa a inspirarse en anécdotas que muchos considerarían “alejadas” del tema de la ciencia. Creo que esa clase de acercamiento es la expresión natural de la madurez de vida y trabajo de un científico con un fuerte cimiento humanista.


Ese mismo sentido más filosófico (en comparación con las otras recopilaciones de sus ensayos) es lo que hace que me parezca que este no es un buen libro para comenzar a leer a Gould, sobre todo si se le busca como un autor para acercarse a la divulgación científica (en cuyo caso, sus anteriores recopilaciones, como “Dedos de caballo, dientes de gallina”, son excelentes). En cambio, “Acabo de llegar”, puede ser un delicioso punto final para los seguidores de Gould, ya familiarizados con ese enfoque del estadounidense, especialmente en sus últimos ensayos.

Otra cosa que me encantó de este volumen es que muchos de los ensayos basados en anécdotas contienen referencias a la apreciación del afamando paleontólogo hacia las artes. Gould nos habla de la vida y genio (tanto literario como entomológico) de Vladimir Navbokov; sobre la forma en que la ciencia influyo la pintura de Frederic Edwin Church; lo que la apreciación de la cúpula del Génesis en la Basílica de San Marcos nos enseña sobre la manera en que contamos y entendemos el mundo; la manera en que el gran oratorio de Joseph Haydn “La creación”, es un perfecto ejemplo de una sana relación entre ciencia y arte (al menos la concepción que en el Renacimiento se entendía por ciencia), étc.

Lo que me gusta de esta clase de referencias es que ayudan a desbancar el mito de que la ciencia de alguna manera le roba la belleza a la vida, desmenuzándola en no más que objetos de estudio; ayuda a desmentir la creencia de que los científicos son seres sin alma, lo cual si bien ya ha sido abordado por otros científicos y divulgadores antes, nunca está de más recordar...que hay belleza en el entendimiento de la belleza del mundo natural: mientras más sabemos más podemos apreciar [o citando la frase favorita de Gould, a la vez, cita de Darwin: “Hay grandeza en esta concepción de la vida"]

Yo lo compré en la pasada Feria Internacional del Libro de Mty y me parece que no tiene tanta disponibilidad en las librerías nacionales actualmente (la editorial está liquidando la colección en la cual se edita, probablemente para renovar la presentación), pero con algo de suerte se consigue a unos 146 pesos- 11USD en varias librerías. Es un libro bastante recomendado para los seguidores de Gould, aunque para los nuevos lectores recomendaría algún título previo del estadounidense.

[Leído del 2 al 12 de enero]

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1.- Filosofía científica: la cuál, en parte, se encarga de preguntarse porqué los científicos piensan lo que piensan, de que manera su experiencia personal o creencias afecta/aban la elección de sus áreas de estudio, sus resultados o la interpretación que les da/ban a estos y lo que eso enseña a las actuales generaciones de científicos y al público lego.

1 comentario:

  1. "Filosofía científica" interesante, me encanta saber de científicos que también aprecien otras áreas que se podrían pensar muy alejadas de su zona de trabajo... me llamó mucho la atención, pero Sagan está primero en mi lista... con estas recomendaciones, sin duda, voy por buen camino.

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