11 de enero de 2013

1 de 50+ libros al año: «El país de las últimas cosas» de Paul Auster

Por razones extrañas nunca había leído nada de Paul Auster y de hecho nunca había escuchado mucho sobre su obra (ni bueno, ni malo), aunque al haber trabajado en una librería por supuesto que sabía de su existencia, pero nunca lo había considerado para su lectura, principalmente porque siempre había obras o autores que me son más familiares en lista de espera.

Cuando empecé con el propósito explícito de aumentar mi ritmo de lectura les solicité a mis contactos en las redes sociales en las que soy más activa (Facebook y Tumblr) por recomendaciones de libros que ellos creyeran debía leer o pensaran que podrían gustarme, y un alguien a quien tengo en el concepto de un excelente lector y conocedor de buena literatura me recomendó al autor y en especial este título; al buscar la sinopsis del libro me llamó poderosamente la atención, así que en cuanto tuve oportunidad lo compré.

En resumen, la historia del libro, tal cual se nos presenta en la contraportada es la siguiente:

Anna Blume cuenta en una carta a su novio, enviada desde una ciudad sin nombre, lo que sucede en El país de las últimas cosas. Anna está allí para buscar a su hermano William, y describe una tierra en la que la búsqueda de la muerte ha reemplazado a los avatares y negocios de la vida: las clínicas de eutanasia y los clubes para el asesinato florecen, mientras que los atletas y corredores no se detienen hasta caer literalmente muertos de cansancio, y los saltadores se arrojan de los tejados. Pero Anna intentará sobrevivir en ese país devastado, donde todo lo que existe es posiblemente el último ejemplar de su especie.
Un ejemplo claro de una obra slipstream1. A veces se describe como una novela de ciencia ficción y otras veces esta denominación es vehemente negada por los estudiosos del tema. Este tipo de debates es quizá provocado por la idea de que, de alguna manera, la ciencia ficción es un género poco serio, «para adolescentes y nerds», en comparación con la "alta literatura" o el estereotipo ignorante de que la ciencia ficción se refiere únicamente a historias futuristas sobre naves espaciales y aliens.

Soy de la firme idea de que la designación de una obra como tal o cual género o corriente debería servirnos para propósitos meramente informativos y no como contratos de lealtad y, o un aseguramiento de calidad de dicha obra.

Sea cual sea el género en el que se coloque a esta novela, queda bien parada como una excelente pieza narrativa: captura al lector desde el comienzo; especialmente a quienes, como yo, sean fanáticos de presenciar la construcción de universos desconocidos (la descripción de lugares/civilizaciones/cosas que no existen en nuestro mundo, por ejemplo, los países que visita Lemuel Gulliver, en “Los viajes de Gulliver”) ya que la primera parte del libro se dedica a presentarnos la desolación del estilo de ¿vida? de “El país de las últimas cosas”, donde reina la desesperación, muerte y todo se está derrumbando, literal y metafóricamente.

Esta primera parte, que se concentra en la indigencia, carencias y desesperanza de los habitantes del país desolado, me llegó a recordar por momentos el vivir de los ciegos de Saramago, en “Ensayo sobre la ceguera ”, aunque no precisamente por el estilo narrativo, sino simplemente como una comparación de las situaciones narradas: la búsqueda interminable de comida, refugio y seguridad.


El personaje protagonista no se nos presenta profundamente sino hasta la segunda parte, donde la narración pasa a centrarse a la historia de ella en dicho país. En esta segunda mitad de la novela cambia bastante la manera en que se digiere la historia y en lo personal no me agrado tanto como la primera parte, pero en sí es el mero meollo del asunto.

De esta parte me agradó bastante que el autor no se olvida que Anna Blume es una mujer y nos presenta conflictos que un personaje masculino no habría tenido, algunos tan banales  como la depilación de sus piernas o la pérdida de su larga cabellera y otras importantes para la trama, como el temor constante que tiene de ser violada o cuando se nos narra [spoilers] el acoso sexual del que es víctima, así como su embarazo y posterior aborto [fin de los spoilers] Esta clase de detalles es algo que muchos autores masculinos, al trabajar personajes femeninos (o viceversa) olvidan o, por el contrario, exageran a un grado ridículo, pero Auster lo maneja de una manera excelente: ni se olvida de ese tipo de detalles, ni los convierte en algo falsamente preponderante.

Tanto Anna como los demás personajes se sienten bien dibujados e interesantes y la acción narrada en esta segunda mitad es extenuante en el sentido de que pasa demasiado, pero es manejado adecuadamente por Auster de manera que no se siente banal o aventado a la carrera, sino que cada acontecimiento va calando en la memoria del lector.

Una cosa que también me agrado mucho es que, sin ser una obra “predicadora” o con moraleja, que es algo que aborrezco en la literatura, “El país…” despierta un estado mental que favorece mucho la reflexión y critica muchos aspectos de la vida humana actual, además de estar llena de frases bomba: de esas que a uno le dan ganas de enmarcar, tatuarse y citar a cada rato.

El último aspecto a comentar es que es una novela sumamente corta y fácil de leer por lo que a muchos no les va a durar nada (yo la leí en un día), lo cual puede ser bueno o malo dependiendo de nuestros gustos.

En fin, que me alegro bastante de haber leído y me deja con muchas ganas de leer algo mas de Paul Auster. Yo lo compré en una sucursal de Librerías Gandhi pero se consigue fácilmente en cualquiera de las librerías acostumbradas a un precio de 139 pesos - 10 USD. Se los recomiendo mucho.

[Leído del 31 de diciembre al 1 de enero]

___________________________
1.- Slipstream, término que se utiliza para denominar aquellas obras de ficción que cruzan los bordes de género entre la literatura mainstream/seria/convencional y algun otro género más underground o considerado menos serio/reconocido, frecuentemente la ciencia ficción o la fantasía.

1 comentario:

  1. Yo era de la idea de la ciencia ficción sobre asuntos futuristas y no me atraía, me cambió esa idea tu libro de cuentos de Asimov, que para mi gusto, es de la literatura más psicológica y sociológica que he leído, pero sigo con ciertos tabúes, de entrada no me apetece la trama... pero sí la narrativa y cómo dices que es pequeño eso me anima más, qué difícil es quitar esas viejas ideas y abrirse a nuevas cosas.

    ResponderEliminar

Blog abierto a comentarios anónimos, aunque se tiene en alta estima el comentario del usuario identificado. Comentarios contrarios o críticas no serán eliminados a menos que contengan insultos, apología del odio o agresión.